

La literatura científica mundial demuestra que se está detectando tardíamente la sordera e hipoacusia en la población infantil. Los estudios en Colombia han arrojado evidencia de que en la mayoría de los niños sordos, el 58% de los casos, el problema auditivo se identificó después de los dos años de edad (Tamayo y cols, 1992).
La anterior consideración, sumada a que las pérdidas auditivas de diversos grados durante la infancia afectan profundamente el desarrollo de las habilidades verbales, sociales, emocionales, cognoscitivas y académicas del niño y dificultan su adaptación al medio social y escolar; nos impulsaron a ofrecer el servicio de TAMIZAJE AUDITIVO por medio de Emisiones Otoacústicas Evocadas (EOAE).

El procedimiento de evaluación audiológica con otoemisiones es bastante sencillo y ágil y en ningún caso es necesario sedar ni premedicar al paciente. Basta con colocar un pequeño micrófono en forma de audífono (que utiliza puntas desechables de diversos tamaños, según las condiciones del canal auditivo) en cada oído y esperar la respuesta unos minutos, respuesta que se imprime posteriormente para su reporte.
El estudio de las emisiones otoacústicas cuya exploración dura poco más de 3 minutos, permite separar de manera rápida los sujetos en dos poblaciones: la de alto riesgo de pérdida auditiva en aquellos pacientes que presentan una pérdida auditiva del orden de los 30 dB o más en las frecuencias de 1000 a 6000 Hz y aquellos que presentan una buena respuesta de audición. Como puede verse entonces, estamos en capacidad de detectar no solamente la pérdida total de audición, sino también pérdidas auditivas de variados grados que pueden tener profundos efectos en el desarrollo de las habilidades verbales, sociales, emocionales, cognoscitivas y académicas del paciente.
La posibilidad de visualizar toda la prueba en una pantalla permite saber con exactitud si el oído está recibiendo el estímulo adecuado, si el audífono está bien colocado en el canal auditivo, si el ruido ambiental está dentro de los límites aceptados y un monitoreo de la estabilidad general de la prueba.
La sensibilidad (99.9%), la especificidad (90%), la rapidez (3 a 5 minutos por paciente) y la agilidad y sencillez de la prueba (solo basta que el paciente esté tranquilo), hacen de esta, una técnica altamente recomendable para la detección precoz de trastornos de audición en la población
